El autor propone una forma de ver y asumir el carácter de las obras de las culturas antiguas de América, ya sea para consideralas como piezas artísticas o no, tomando en cuenta dos aspectos fundamentales, la visión y percepción de un historiador de arte y la otra desde un critico.
Señala que la obra se denomina artística principalmente porque así ha sido condicionada de manera independiente por las dos partes, el historiador y el critico, el primero por situarse en el contexto y religiosidad de la obra, entendiendo de lleno su significado en ese preciso instante y contexto, y el segundo meramente por un carácter visual de la obra alcanzando una sensibilidad adquirida de lo que debe ser considerado una obra artística.
De este modo pues una obras es considerada artística dependiendo principalmente, y según lo que entiendo de la lectura, de las limitaciones y alcances personales e individuales, así mismo también se tiene en cuenta el contexto y situación actual, así lo que hoy pareciera normal en nuestro quehacer, como el desarrollo mecánico o tecnológico pueda ser considerado obra artística en el futuro.
Desde mi punto de vista creo que no podemos calificar o catalogar una obra como artística sin primero entender el contexto con la que fué hecha, pero es difícil no llegar a admirar el trabajo simplemente físico de las obras ya sea por el detalle, formas, o características que posea, estamos predispuestos a considerar obras de arte desde el punto de vista de quien así las catalogan, en este caso tratándose de piezas que han sobrevivido con el tiempo y que ahora se sitúan en nuestro contexto, cada quien debe formarse su propio criterio y valorar lo que se observa, yo no creo que sea tan importante catalogar algo como obra de arte o no si no entender los significados que tuvieron en su momento y que nosotros ahora podemos tomar de ellas.

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